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Ser de esquerda é não aceitar as injustiças, sejam elas quais forem, como um fato natural. É não calar diante da violação dos Direitos Humanos, em qualquer país e em qualquer momento. É questionar determinadas leis – porque a Justiça, muitas vezes, não anda de mãos dadas com o Direito; e entre um e outro, o homem de esquerda escolhe a justiça.
É ser guiado por uma permanente capacidade de se estarrecer e, com ela e por causa dela, não se acomodar, não se vender, não se deixar manipular ou seduzir pelo poder. É escolher o caminho mais justo, mesmo que seja cansativo demais, arriscado demais, distante demais. O homem de esquerda acredita que a vida pode e deve ser melhor e é isso, no fundo, que o move. Porque o homem de esquerda sabe que não é culpa do destino ou da vontade divina que um bilhão de pessoas, segundo dados da ONU, passe fome no mundo.
É caminhar junto aos marginalizados; é repartir aquilo que se tem e até mesmo aquilo que falta, sem sacrifício e sem estardalhaço. À direita, cabe a tarefa de dar o que sobra, em forma de esmola e de assistencialismo, com barulho e holofotes. Ser de esquerda é reconhecer no outro sua própria humanidade, principalmente quando o outro for completamente diferente. Os homens e mulheres de esquerda sabem que o destino de uma pessoa não deveria ser determinado por causa da raça, do gênero ou da religião.
Ser de esquerda é não se deixar seduzir pelo consumismo; é entender, como ensinou Milton Santos, que a felicidade está ancorada nos bens infinitos. É mergulhar, com alegria e inteireza, na luta por um mundo melhor e neste mergulho não se deixar contaminar pela arrogância, pelo rancor ou pela vaidade. É manter a coerência entre a palavra e a ação. É alimentar as dúvidas, para não cair no poço escuro das respostas fáceis, das certezas cômodas e caducas. Porém, o homem de esquerda não faz da dúvida o álibi para a indiferença. Ele nunca é indiferente. Ser de esquerda é saber que este “mundo melhor e possível” não se fará de punhos cerrados nem com gritos de guerra, mas será construído no dia-a-dia, nas pequenas e grandes obras e que, muitas vezes, é preciso comprar batalhas longas e desgastantes. Ser de esquerda é, na batalha, não usar os métodos do inimigo.
Fernando Evangelista

segunda-feira, dezembro 29, 2014

Sergey Glazev, el economista de Putin: EEUU Buscan la guerra contra Rusia»

"El golpe más serio a la hegemonía americana sería una renuncia del uso del dólar en calidad de divisa mundial.
Los EEUU son un país-agresor. La agresión no siempre tiene que ser aplicando las fuerzas armadas. Hay formas diferentes. Pero si reconocemos que los EEUU son los agresores, no debemos usar la divisa americana, ni tener con ellos relaciones financieras, o patrocinar y subvencionarlos. Y nuestro sistema financiero anualmente usa unos 120-140 mil millones de dólares en beneficio del sistema financiero americano. Comprando obligaciones de los EEUU, patrocinamos la guerra contra nosotros."
http://www.elespiadigital.com/…/7920-entrevista-a-sergey-gl…


(Por Tatiana Medvedev) Ha salido a la luz un nuevo libro del economista Sergey Glazev, «El accidente Ucraniano: ¿de la agresión americana a la guerra mundial?». El corresponsal de la revista rusa "La Cultura" ha conversado con el autor y ha tratado de comprender los enredos de la geopolítica mundial, los mecanismos de la crisis económica y las vías de la salida de ella.
La cultura: en su opinión ¿Qué pasa ahora en el mundo?
Glazev: Vivimos una crisis estructural en la economía mundial vinculada al cambio de los modos de producción tecnológicos, que se realiza a través de la carrera de armamentos, la militarización y la guerra. En los año 70–80  del siglo pasado tal guerra tenía un carácter frío. Los EEUU, habiendo desarrollado una carrera de armamentos universal, se han convertido en el núcleo informativo tecnológico. Esa la superioridad tecnológica les hacía crecer a un ritmo estable de un 25 % por año — hasta hace poco — lo que propiciaba el desarrollo de toda la economía y abastecía a los americanos. Antes, en una transformación estructural análoga se tardó 30 años — a través de la militarización de los principales países europeos — y se llegó a la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial. Ahora nos encontramos de nuevo aproximadamente en la misma situación.
La cultura: el liderazgo mundial pasa de América a los países de Ásia, Japón, Corea del Sur, China. ¿Por qué a ellos?
Glazev: el Sistema educativo que hoy se disfruta en China, y antes se ha disfrutado en Japón y Corea, por la eficiencia y el modo de la organización de la actividad humana, supera en mucho al sistema americano de capitalismo oligárquico, en que hay ahora una depreciación de las masas gigantescas de capital a través de las burbujas financieras. El tránsito de un ciclo secular de acumulación a otro (hay tal teoría conocida) siempre en la historia se acompañaba de guerras. Además, países que emergían trataban de no participar en ellas. Esto alimentaba la posibilidad de una ruptura. Como regla general, las guerras enfrentaban a la vieja potencia hegemónica y a una parte de la periferia mundial. En el primer ciclo secular de la acumulación, en los siglos XVII- XVIII, España combatía contra Inglaterra, y el liderazgo pasó a Holanda. En el segundo ciclo (siglo XIX) fue la época de las guerras napoleónicas, el golpe a Rusia y el ascenso de Inglaterra. El tercer ciclo (siglo ХХ): dos guerras mundiales, con grandes pérdidas para Alemania y Rusia, han elevado a los EEUU.
La cultura: ¿Y ahora?
Glazev: Ahora tenemos el mismo guión geopolítico. A los americanos le es necesario ganar una guerra para conservar la hegemonía en el mundo, dado que ellos no tienen posibilidades en la competencia con China. La élite que domina los EEUU deja crecer la escalada de la tensión política, tradicionalmente poniendo su mira en una guerra en Europa, que  permita a EEUU convertirse en un supraestado. Las dos guerras mundiales han condicionado las corrientes de capital, tecnologías y la mentalidad de Europa conforme a los deseos de EEUU, convirtiéndose en fuerza motriz para la elevación del capitalismo americano. Yendo por el camino tradicional, los americanos patrocinan a los nazistas ucranianos y forman en Ucrania el régimen terrorista antiruso.
La cultura: Es difícil presentar Ucrania y Rusia como enemigos...
Glazev: En esto consiste la táctica de los americanos. Ucrania — como la parte del mundo ruso — no puede en serio percibirse por nosotros como enemigo. Respecto a ella no podemos aplicar una solución duramente militar. La tarea de los americanos, ha sido azuzar a la junta ucraniana contra Rusia y organizando el genocidio de la población rusa, provocar operaciones militares de respuesta. Después, movilizar contra nosotros a Europa, aliados por la OTAN. El objetivo planteado es usar a los nazistas ucranianos como el ariete contra el sistema estatal ruso, hacer una serie de " revoluciones anaranjadas" en nuestro territorio, desmembrar y establecer el control sobre Rusia, sobre la Ásia Central. Ucrania ya está bajo control. No es que en Washington sean unos buitres y antropófagos. El asunto está en las leyes objetivas: la guerra es necesaria a la oligarquía americana. Y para conservar la dominación en el mundo, busca desatar una guerra en Europa. Sobre esto va mi libro. Muestra las fuerzas motrices objetivas, los mecanismos y los motivos del accidente ucraniano.
La cultura: ¿Cómo podemos resistirnos a esto?
Glazev: Siglos atrás, Alejandro Nevsky, dijo una frase que está en la base de nuestra doctrina geopolítica: Apoyarnos en «la fuerza el Dios, y en la verdad». La soldadesca americana — que absorbe la mitad de los gastos militares del mundo — desenrolla de nuevo una carrera monstruosa de armamentos. Pero si no tememos a la verdad, encontraremos en el mundo a muchos aliados no interesados en la escalada de la guerra. Podemos formar una coalición antibelicista global, que impedirá a los americanos que consigan aislarnos. Utilizan el principio «divide y vencerás» para indisponer nuestras relaciones con los estados vecinos. Si conseguimos conservar la unidad estratégica con China, India, y crear nuevos centros de influencia política en el bloque BRICS, que abarca más de mitad de la humanidad, concentrar alrededor de nuestros socios y los amigos en el espacio postsoviético, los planes de los americanos del desatar de la nueva guerra mundial estarán condenados a una derrota.
La cultura: ¿Qué verdad debemos tener en cuenta?
Glazev: la Verdad de que nos encontramos en estado de guerra, guerra que ya han desatado los EEUU. Es una guerra híbrida. No supone — de momento — el uso de columnas de tanques y armas de exterminio en masa. Se apoya en un arsenal gigantesco de otros métodos que disponen: informativo, financiero. La guerra financiera contra nosotros se desenvuelve gravemente. Nosotros estamos ya renunciando a las fuentes exteriores de crédito. Avanzan los planes de desconexión del sistema financiero ruso de las comunicaciones mundiales para el cambio interbancario. Se han aprobado sanciones, en una grave infracción del derecho internacional civil, comercial y financiero. En Donbass hay también una guerra contra nosotros, no debemos dudar de esto. Para arrastrar a Europa, la junta americana en Kiev derribó el avión malayo. Ucrania es ahora un cuasiestado terrorista.
Es necesario decir la verdad sobre Ucrania. Allí hay una usurpación del poder. No han sido elegidos en unas elecciones presidenciales, sino por el embajador americano y los servicios especiales. Exactamente así es como se han realizado las elecciones en la Rada Suprema. Todo que en Ucrania pasa es una fiesta de ausencia de leyes. De aquí los juristas sacan una conclusión: el referéndum de Crimea que ha proclamado la reunificación con Rusia, era absolutamente legal, correspondía a las normas del derecho internacional, se apoyaba en la ley del estatus de la Crimea, aceptado antes. Los referéndums en Donbass son absolutamente legales también. Conforme al derecho internacional, el pueblo tiene motivos para la proclamación de su soberanía y la independencia.
En realidad, en Ucrania el estado está ocupado, se encuentra bajo el control de los servicios especiales de los EEUU. El poder en Ucrania se ejerce desde fuera. Por eso, los acuerdos de alto el fuego y defensa de la población civil no funcionan. La dirección ucraniana los viola sistemáticamente. Cada día en Donetsk sufren bombardeos, y mueren personas. Los países de la OTAN lo apoyan, y la propaganda nazista desfigura los acontecimientos.
La cultura: el poder de EEUU se basa en el dólar...
Glazev: Sí, en el fondo, la potencia americana está en el uso del dólar en calidad de la divisa mundial. Pero es un poder no tanto del Estado americano como de su oligarquía, que vive como un parásito de ese Estado. Dentro de los EEUU hay gigantescos  problemas internos. Miles de personales son reprimidas en las insurrecciones de los afroamericanos. El nivel de vida no crece desde hace veinte años. Ciudades enteras se han convertido en tugurios. A la oligarquía americana le es necesaria la guerra. No es por el bienestar del pueblo americano ni por el destino de los centros industriales del país, donde millones de personas no tienen el trabajo. Necesita la dominación mundial, porque gracias a ella recibe superbeneficios. El golpe más serio a la hegemonía americana sería una renuncia del uso del dólar en calidad de divisa mundial.
Los EEUU son un país-agresor. La agresión no siempre tiene que ser aplicando las fuerzas armadas. Hay formas diferentes. Pero si reconocemos que los EEUU son los agresores, no debemos usar la divisa americana, ni tener con ellos relaciones financieras, o patrocinar y subvencionarlos. Y nuestro sistema financiero anualmente usa unos 120-140 mil millones de dólares en beneficio del sistema financiero americano. Comprando obligaciones de los EEUU, patrocinamos la guerra contra nosotros.
La potencia del adversario se basa en el monopolio  que tiene la oligarquía de la Reserva Federal, el centro de emisión de dólares. Imprimen la divisa mundial. Miren los gráficos, la deuda estatal de los EEUU sube exponencialmente. En matemáticas lo llaman progresión geométrica. Cuando el sistema entra en tal régimen, se arruina inevitablemente. A la hegemonía americana le llegará su fin, es una ley objetiva. Cuanto antes salgamos de la pirámide financiera del dólar, tendremos menos pérdidas: no sólo financieras, sino también humanas. Una parte considerable de la emisión de dólares, que subvencionamos cuando tenemos reservas en esta divisa, va a las operaciones militares y terroristas.
La cultura: ¿Hay fuerza en la economía rusa?
Glazev: Lo hay. La industria rusa trabaja a 2/3 de su potencial. La carga de la potencia de producción, especialmente en el sector de capacidad científica, en la construcción de maquinaria, está en una horquilla del 40 hasta el 60 %. A nosotros, el empleo en la industria nos permite aumentar la producción sin recurrir a la mano de obra adicional. Tenemos reservas infinitas de recursos naturales. No hay ninguna causa objetiva para la caída de las inversiones y los volúmenes de producción. Tenemos todas unas posibilidades de tener el crecimiento de un 6 hasta 8 % por año.
La cultura: ¿Qué se hace con el rublo?
Glazev: La caída del curso del rublo es consecuencia de la política incompetente del Banco Central y los poderes monetarios. La dirección del Banco Central no se pone la tarea de estabilizar la moneda nacional. En vista de esto, podemos confiar solamente en lo que consigue frenar a los especuladores por medio de los órganos protectores.
La incompetencia se manifiesta está en el seguimiento a los dogmas aceptado a finales de los años 80, en los acuerdos de Washington, a saber, el dogma sobre la imposibilidad del control de divisas. Si no hay control, esto significa que se le dan posibilidades infinitas al capital americano en el país. Si no controlamos el movimiento del capital, no podremos competir y cada vez pesaremos menos en el mercado mundial. Su potencial financiero está determinado así: para recibir divisas, tenéis que exportar y vender. En cambio, ellos no tienen nada que hacer de todo esto. Le dan a la máquina de imprimir y ya tienen recursos financieros gigantescos, con los que pueden seguir creciendo. Por eso el capital americano domina en aquellos países donde no hay control de divisas. Estos países se someten a una explotación implacable.
La cultura: ¿Tenéis una receta de cómo salir de la crisis?
Glazev: Si queremos tener éxito y un desarrollo estable, tenemos que pasar a las fuentes interiores del crédito. Crear mecanismos de concesión de crédito para la economía. Es necesario cerrar para esto el reflujo del capital, proteger nuestro sistema financiero de los ataques especulativos del extranjero. Introducir el control del movimiento transfronterizo del capital y las operaciones de divisas. Sin esto no podemos pasar a las fuentes interiores del crédito y seremos condenados a la derrota en la guerra financiera.
Nuestras perspectivas para los próximos años dependen enteramente de las decisiones políticas. El presidente Vladímir Putin ha designado parte de ellas en su discurso Federal, por ejemplo, la amnistía a los capitales que regresen. Después de su aceptación parte de los capitales volverá obligatoriamente, están volviendo ya.
El margen de nuestras posibilidades es muy ancho. Somos capaces de hacer un milagro económico, avanzar y de nuevo situarnos entre los países líderes. Repeler la agresión americana y retomar el  papel de ser uno de los centros más influyentes que determinan el desarrollo mundial. Es lo único que nos asegurará de la desorganización completa y la destrucción.
*Flávialeitão

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