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Ser de esquerda é não aceitar as injustiças, sejam elas quais forem, como um fato natural. É não calar diante da violação dos Direitos Humanos, em qualquer país e em qualquer momento. É questionar determinadas leis – porque a Justiça, muitas vezes, não anda de mãos dadas com o Direito; e entre um e outro, o homem de esquerda escolhe a justiça.
É ser guiado por uma permanente capacidade de se estarrecer e, com ela e por causa dela, não se acomodar, não se vender, não se deixar manipular ou seduzir pelo poder. É escolher o caminho mais justo, mesmo que seja cansativo demais, arriscado demais, distante demais. O homem de esquerda acredita que a vida pode e deve ser melhor e é isso, no fundo, que o move. Porque o homem de esquerda sabe que não é culpa do destino ou da vontade divina que um bilhão de pessoas, segundo dados da ONU, passe fome no mundo.
É caminhar junto aos marginalizados; é repartir aquilo que se tem e até mesmo aquilo que falta, sem sacrifício e sem estardalhaço. À direita, cabe a tarefa de dar o que sobra, em forma de esmola e de assistencialismo, com barulho e holofotes. Ser de esquerda é reconhecer no outro sua própria humanidade, principalmente quando o outro for completamente diferente. Os homens e mulheres de esquerda sabem que o destino de uma pessoa não deveria ser determinado por causa da raça, do gênero ou da religião.
Ser de esquerda é não se deixar seduzir pelo consumismo; é entender, como ensinou Milton Santos, que a felicidade está ancorada nos bens infinitos. É mergulhar, com alegria e inteireza, na luta por um mundo melhor e neste mergulho não se deixar contaminar pela arrogância, pelo rancor ou pela vaidade. É manter a coerência entre a palavra e a ação. É alimentar as dúvidas, para não cair no poço escuro das respostas fáceis, das certezas cômodas e caducas. Porém, o homem de esquerda não faz da dúvida o álibi para a indiferença. Ele nunca é indiferente. Ser de esquerda é saber que este “mundo melhor e possível” não se fará de punhos cerrados nem com gritos de guerra, mas será construído no dia-a-dia, nas pequenas e grandes obras e que, muitas vezes, é preciso comprar batalhas longas e desgastantes. Ser de esquerda é, na batalha, não usar os métodos do inimigo.
Fernando Evangelista

terça-feira, junho 09, 2015

¿Washington permitirá un Kosovo en casa?: Texas allana el camino para su separación de EE.UU.



La semana pasada Texas anunció el establecimiento de su propia versión de Fort Knox, el repositorio impenetrable para los lingotes de oro, lo que podría ser una señal de la creación de su propia moneda y, finalmente, el avance hacia la separación de EE.UU.
Bajo el proyecto de ley 483, aprobado por unanimidad por el Senado estatal, Glenn Hegar, contralor de Cuentas Públicas de Texas, estaría autorizado a establecer y administrar los primeros lingotes que depositaría el estado en un lugar no determinado todavía. Cabe destacar que ningún otro estado de EE.UU. tiene aún su propio depósito de lingotes.
El senador republicano Lois Kolkhorst indicó que el estado y sus organismos tienen más de 1.000 millones de dólares en oro que ahora se conservan en instalaciones en otros estados.
Un análisis oficial del proyecto de ley explica: "El establecimiento de un almacén de lingotes de Texas permitiría al estado, agencias estatales e individuos almacenar metales preciosos utilizando un depositario seguro con sede en Texas para reducir la dependencia de las instalaciones fuera del estado y aislar sus activos de las fuerzas del mercado inestables".
"Nueva York aborrecerá esto", dijo Kolkhorst. "Para mí, eso y el hecho de que va a ahorrar dinero a Texas lo transforma en una idea de oro". 

Estados ya no confían en EE.UU.

No es el primer intento de Texas de mostrar su independencia y distanciarse de EE.UU. Si otros esfuerzos no se transforman en resultados concretos, esto supondrá que el estado devolverá su oro y ya nadie será capaz de determinar su destino. Además, es un paso decisivo de Texas hacia la creación de su propia moneda y su independencia como una república autosuficiente.
Y el estado tiene todos los prerrequisitos para hacerlo una realidad: Texas es un enorme territorio, se puede hasta decir que es un país independiente con su singular cultura y forma de vida. Tiene una visión completamente diferente del mundo y puntos de vista sobre la política de EE.UU. Por ejemplo, está totalmente en desacuerdo con la política del Gobierno federal de Estados Unidos en materia fiscal, debido a una balanza claramente desfavorable.
La economía de Texas es una de las más grandes y de mayor crecimiento de los Estados Unidos. En Texas se encuentran 50 empresas de la lista Fortune 500 (tercer puesto después de Nueva York y California).
Texas es el mayor exportador de bienes a EE.UU., el volumen de negocios del comercio del estado con otros países supera los 100.000 millones de dólares anuales. Si Texas fuera un país soberano, tendría la 14ª economía más grande del mundo por PIB (por delante de Corea del Sur y los Países Bajos).
Así, muy pronto EE.UU. puede perder no solo a uno de sus estados más ricos, sino sus reservas de oro -un colchón de seguridad- que desaparecen a velocidades récord a la luz de los intentos de numerosos países de repatriar sus lingotes.
A medida que avance este proceso se verá si Washington muestra el mismo entusiasmo que ha manifestado referente a otros procesos secesionistas unilaterales: léase Kosovo(Serbia).
*RT

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